Hoy en día, un tema que está muy de moda dentro de las grandes empresas nacionales es la Responsabilidad Social Empresarial –RSE –. Pero ¿Qué es la RSE? ¿Es la cara bonita de la empresa? ¿Es el ángel blanco que representa la conciencia corporativa? ¿Es ayudar a una fundación o al medioambiente? O simplemente ¿Es la forma de hacerle saber al consumidor que la empresa es “buena” y que por eso deben preferirla?


Estas confusiones son muy recurrentes ya que el boom de la RSE nos ha dejado a todos con muchas preguntas muchas veces sin respuestas. La RSE actualmente no tiene una definición consensuada pero a mi parecer, tal como lo dice la frase, es la responsabilidad que tiene la empresa en todas las actividades que desarrolla y con todos los grupos con que se relaciona. Dentro de las actividades que las empresas realizan podemos encontrar muchas categorías en actividades productivas y realización de servicios, pero dentro de los grupos con que las firmas se relacionan podemos acotar un poco más e identificarlos aunque no todos los rubros se relacionen con todos los grupos que a continuación definiré:
Los Clientes y Consumidores: Dentro de este grupo se hace diferencia entre los clientes, que son quienes compran el producto o servicio, y los consumidores, que son quienes usan el producto o servicio. En la mayoría de los casos el cliente y el consumidor son la misma persona. Los clientes adquieren el producto o servicio por diversas razones, dentro de éstas destaca la publicidad que realizó la empresa comunicando la satisfacción que obtendría el consumidor si tuviese posesión de dicho bien. Es de absoluta responsabilidad de la empresa el comunicar en forma precisa, transparente y clara qué es y para qué sirve el bien a adquirir, como también informar los riesgos implícitos en él y cómo se ve afectado el consumidor en la experiencia de uso. No se debe engañar ni privar de información sobre toda característica, forma y origen de fabricación del bien y los materiales con que se fabricó el producto o se realizó el servicio.
Los Trabajadores: Las empresas son las que dan empleo al mayor porcentaje de la población. Son ellas principalmente las entidades que distribuyen los ingresos que generan la explotación de recursos productivos en nuestra sociedad. En este punto la RSE es crucial en el desarrollo socioeconómico del país, porque las empresas son las que definen el nivel de ingreso -sobre el mínimo- al cual los trabajadores contratados pueden aspirar. Esto se vuelve crítico cuando consideramos que es el salario lo que define la calidad de vida de la sociedad y la reducción de la enorme brecha económica que existe en Chile en términos de mala distribución del ingreso.
El Medioambiente: La RSE considera como se ve afectado el medioambiente con la actividad industrial. Hay que evaluar desde el inicio del proceso productivo los recursos materiales y energéticos usados así como los desechos generados cuando se crea el bien. Luego de esto comienza el ciclo de vida del producto o servicio con la compra. Todos los envases que se retiran de un producto antes de poder hacer uso del mismo deben ser evaluados en su impacto al medioambiente. Es fundamental evaluar el impacto que generan todos los desechos que se asocian al uso del producto. Finalmente cuando el bien ya cumplió su propósito y ya no nos es útil lo desechamos. ¿Qué es lo que ocurre en esta fase final? Es de responsabilidad de la empresa hacernos saber la correcta forma de desechar el producto o eliminar los desechos que generó el servicio para lograr el menor impacto ambiental posible.
La Comunidad: Este grupo tiene dos alcances. El primero se refiere a las comunidades que habitan en sectores cercanos a la empresa y por otro lado también se consideran todas las comunidades con las que la empresa se relaciona. La RSE propone que las firmas deben contribuir al desarrollo de las sociedades donde opera de distintas formas. Puede ser siendo fuentes de trabajo, colaborando en mejoras de calidad de vida en la colectividad, pueden capacitar a los vecinos en nuevas actividades productivas, etc. Todas estas contribuciones dependerán de las necesidades de cada comunidad las que varían entre los diferentes sectores. Por otro lado la empresa debe cuidar de no perjudicar a la colectividad con la actividad productiva. Esta puede generar contaminación acústica, contaminación a las aguas, al aire o a la tierra entre muchos otros.
Los proveedores, distribuidores y empresas contratistas: La RSE vela por el bienestar de la sociedad y el medioambiente para un desarrollo sustentable, por lo tanto las empresas deben influir sobre todas las organizaciones con que se relacionen para que estas sean socialmente responsables y así promover las buenas prácticas haciendo del negocio una actividad sustentable de largo plazo.
El Gobierno y las Municipalidades: Estas instituciones evalúan la sociedad en cada región y en la totalidad del país. Las empresas pueden colaborar con las metas de desarrollo en las comunas como también a nivel nacional y obtener un beneficio mutuo con estas entidades.
ONGs y Fundaciones: Las organizaciones sin fin de lucro, tienen propósitos que la mayoría de las veces colaboran a mejorar la sociedad. Las empresas pueden elegir colaborar a organizaciones que posean objetivos en común con los que persigue la firma.
Los Accionistas: La empresa, como siempre, tiene el deber de velar por los intereses de sus accionistas. Desarrollar RSE reduce el riesgo de la empresa ya que los grupos con que se relaciona les serán sus principales aliados en los momentos de crisis, como la crisis económica mundial por la que estamos pasando. Por otro lado la productividad y la fidelidad del consumidor aumentan con una estrategia integral de RSE desarrollada en la empresa.
En términos generales con la RSE se ven todos beneficiados, los consumidores confían en la empresa, lo que los fideliza. Los trabajadores se comprometen con la firma aumentando la productividad. Al mismo tiempo que la actividad productiva tiene menor impacto con el medioambiente las empresas mejoran su productividad al optimizar el uso de recursos reduciendo los desechos generados y la energía utilizada. La comunidad facilita la actividad empresarial considerando valioso el aporte que la entidad les entrega. Los proveedores, distribuidores y empresas contratistas se ven beneficiadas con el desarrollo de RSE dentro de sus propias empresas. Las ONGs y Fundaciones obtienen un beneficio mutuo con la firma al realizar actividades que persiguen objetivos en común.
Ahora que tenemos una visión un poco más amplia, podremos identificar las empresas que realmente tienen una cultura socialmente responsable y las que utilizan el concepto solo como una mejora de imagen.
La RSE no es una cara bonita ni una propuesta aislada. La RSE es una estrategia corporativa integral donde la empresa se vuelve sustentable en el largo plazo y todos los que se relacionan con la ella se ven beneficiados.