“QUILLAY”

quillay

                                                                                            por: Julián Avaria

 El Quillay. Arbol nativo de Chile, de amplia distribución (generalmente dentro de la formación de Bosque y Matorral Esclerófilo), con una belleza singular y diversos usos medicinales…

Nombre Común: Quillay, Palo de Jabón, Kallay, Kullai, Leño de Panamá.

Nombre Científico: Quillaja saponaria Mol.

Familia: Rosaceae. Sub-familia: Spiraeoideae.

Etimología y Clasificación: Quillay  viene de la voz mapuche “cüllai” o “cùllay”, que a su vez viene de la palabra “cúllcan”, que significa en lengua mapuche, lavar (1). Por otra parte, saponaria hace alusión a la saponina que esta especie contiene en gran cantidad. Saponina deriva del latín “sapo”, que significa jabón.  Fue clasificada en 1788 por el Abate Juan Ignacio Molina:

 Quillaja saponaria: Mas. Cal. 4-phyllus. Cor. ó. Stam.12. Fem. Cal. 4-phyllus. Cor. ó. Styli 4. Caps. 4 locularis. Sem. Solitaria”. (2)

Características Morfológicas:

Árbol siempreverde, con hojas simples, glabras y coriáceas. En el borde se observa una insinuación de dos a cuatro dientes. Son de un color verde claro. El árbol puede llegar a medir hasta 15m. de altura y su tronco puede llegar a medir 1m. de diámetro. La corteza es gris oscura. Posee un receptáculo floral muy desarrollado que recibe el nombre de tálamo, y es de forma plana, al igual que en el bollén (Kageneckia oblonga).  Sus flores, de 10 a 14 mm., tienen 5 pétalos blancos y se pueden encontrar solitarias o agrupadas en pequeños racimos terminales. La floración ocurre desde octubre hasta enero. Su fruto, que es un polifolículo. Es muy característico ya que tiene forma de estrella. Cada punta de la estrella contiene las semillas que son aladas y se diseminan por el viento.

Distribución: Desde la costa hasta la precordillera entre Coquimbo y Malleco (IV y IX regiones). Desde los 100msnm hasta los 1500 msnm.

Hábitat: Prefiere los lugares secos. Es una especie endémica del país y representativa del bosque esclerófilo de Chile Central. Se encuentra frecuentemente asociado al litre (Lithrea caustica).  Su mejor desarrollo lo logra en zonas de clima mediterráneo. No tolera los suelos con mal drenaje, muy arcillosos o con exceso de salinidad.

Cultivo: Se hace a través de semillas que son de fácil germinación y crecimiento rápido. Las semillas deben ser recolectadas en febrero al pie del árbol. No es necesario hacer un tratamiento para asegurar la germinación, sin embargo, si lo desea, se pueden remojar las semillas durante 72 horas en agua fría. La mejor época para sembrarlas es entre la segunda quincena de septiembre y la primera semana de octubre. El sustrato debe tener tierra común, compost y arena en razón 3:2:1. La semilla debe ser colocada a una profundidad de 10cm. La germinación ocurre a los 4 días  y se puede plantar a los 6-12 meses. La mejor época para la plantación es entre mayo y julio. Debo mantener riego durante la época estival por lo menos los dos primeros años. Se recomienda durante esa época 5lt por planta. (3)

Historia: Antes de la llegada de los españoles, fue una planta muy utilizada por los mapuches. La llamaban “cüllai” (lavar), por lo tanto, ya habían descubierto las propiedades de este árbol para lavar las ropas, los cabellos y los dientes.

Durante la época colonial no figuraba como remedio en la Botica de los Jesuitas de Santiago en el siglo XVIII. Aunque en 1674 Rosales había mencionado esta especie en sus crónicas. (4)

En 1810, Molina escribe con relación al quillay: “pero aquello que lo hace precioso a los chilenos es su corteza, la cual, machacada y desleída en agua, produce –como el más perfecto jabón- una gran espuma, saca bien las manchas, desgrasa las lanas y limpia óptimamente toda suerte de tejidos y tela”. (5)

Murillo en 1889 nos cuenta que la exportación de su corteza alcanzó su auge entre 1881 y 1882 y escribe: “se cree, generalmente, que los chilenos y los araucanos deben la belleza de su cabellera al uso frecuente que hacen del agua de esta corteza para lavarse”. Se refirió también a su uso medicinal diciendo: “la infusión de su corteza o su maceración prolongada son usadas en afecciones escamosas y crónicas de la piel, en alopecia y para dar fuerzas al pelo. Como expectorante y fluidificante  de las secreciones bronquiales”. Por otra parte, contaba que era utilizado para reavivar a los animales “cortados” por el exceso de trabajo y eliminar la diarrea. (6)

En 1890, Guajardo escribe: “Es mui usado en el pais para lavarse la cabeza i algunos facultativos lo prescriben en las enfermedades de las vías respiratorias”. (7)

Actualmente, se sigue utilizando en el campo para lavarse el cabello y se exporta al extranjero en grandes cantidades. Se puede encontrar fácilmente en cualquier yerbatería donde venden las “trolas”, es decir, paquetes de trozos de corteza.

Composición Química: El principal constituyente del quillay es la saponina, a la cual se le atribuyen las propiedades medicinales de esta especie. La principal propiedad de la saponina es el poder afrógeno, vale decir, producir espuma persistente por bajar la tensión superficial. (8)

En 1889, Murillo publica los estudios de Navarrete quien  investigó las concentraciones de saponina en las diferentes partes de la especie y cuenta que en las hojas había un 3,5%; en la madera un 4%; en la corteza de la raíz un 8,5% y un 12% en la corteza del tronco. (9) A su vez, en el año 2000, Montenegro escribe que el quillay tiene un 7% de saponina. (10)

Propiedades Medicinales: Como uso externo se utiliza para las afecciones a la piel y combate la alopecia. También se utiliza como dentífrico, enjuagues bucales para aliviar el dolor de muelas y como champú. Como uso interno se usa para combatir la bronquitis y despejar las vías respiratorias. En veterinaria, la infusión de sus hojas, sirve para devolver la fuerza a los caballos rendidos por el cansancio o que sufren de diarrea. No se debe administrar a animales de sangre fría, ya que es tóxico para esa clase de animales.

Otros usos:  En artesanía se utiliza la madera para fabricar estribos, tallados y bateas. En la apicultura es una especie muy usada, porque es una de las especies nativas más melíferas. En paisajismo se utiliza como especie ornamental y como árbol urbano para Santiago, ya que tolera bien los índices de contaminación. También se usa para hacer cortinas de protección contra el viento.

Además se usa para la fabricación de extinguidores de incendio y limpiadores de objetos metálicos.

Por otra parte, se usa la corteza para preservar la ropa guardada por períodos largos.

Aplicaciones:

Infusión expectorante: En una taza, agregar agua caliente a 5gr de hojas y corteza desmenuzada. Beber tres veces al día.

Cocimiento expectorante y levemente diurético: Hervir durante 10 minutos 20gr de corteza en 1lt de agua. Colar y tomar una cucharada sopera cada hora.

Para endulzar la infusión y/o el cocimiento se recomienda la miel y no el azúcar porque esta última contrarresta los efectos medicinales de la planta.

Lavativas para afecciones a la piel: se hierven durante 10 minutos dos cucharaditas de corteza. Colar y lavar las heridas.

Maceración para combatir la alopecia y la seborrea: dejar remojando dos pedazos de corteza en 2lt de agua durante 12 horas. Después agregar agua caliente y lavar el cabello enfermo.

Preparaciones:

Champú: Dejar en maceración 40gr de corteza de quillay triturada en 1lt de agua durante 12 horas. Colar, usar el líquido para lavar la cabeza y enjuagar.

Dentífrico: Hervir 20gr de corteza de quillay en 250cc de agua durante 15 minutos. Se deja enfriar y se usa para lavar los dientes.

Enjuague Bucal: Hervir 40gr de corteza en ½lt de agua durante 15 minutos. Hacer enjuagues con el líquido resultante. (11)

Atención: No se debe descortezar nunca un árbol en pie, ya que queda susceptible a plagas y enfermedades y corre el riesgo de morir por anillamiento. El método más aconsejable para extraer la corteza consiste primero en la poda del árbol y luego el descortezado, aplicando siempre un cicatrizante en la herida provocada por la poda. Algunos nombres comerciales de cicatrizantes son: podexal, podalatex, bravo-poda, entre otros. Cabe destacar que es una especie que tiene fácil regeneración después de la poda.

Precauciones:  Para aplicaciones internas no debe usarse en exceso, ya que puede producir hemólisis de los glóbulos rojos.

Glosario:

Endémico: que sólo se encuentra en estado natural en una zona determinada.

Glabra: que no tiene pelos.

Coriáceo: duro.

Bilbiografía:

1) “Botánica Indígena”, Mösbach. I edición, editorial Andrés Bello. Santiago de Chile, 1992.

     Ensayo sobre la Historia Natural de Chile de Juan Ignacio Molina, Bolonia 1810. Traducción del original italiano por Jaramillo. Ediciones Maule. Santiago de Chile, 1987.

     El Idioma Mapuche en la Nomenclatura Chilena”, Gunckel. Apartado de la “Revista Universitaria” de la U. Católica de Chile. Fascículo I, Santiago de Chile, 1965-1966.

2) “Compendio de la Historia Geográfica, Natural y Civil del Reyno de Chile, I Parte”. Traducido por Joseph. Madrid, 1788. 

3) “Quillay: una alternativa multipropósito para la zona central”, Benedetti, Delard y Roach. Santiago de Chile, 2000.

4) “Plantas Medicinales de Uso Común en Chile”, Hoffman et al. Editorial Fundación Claudio Gay.

5) “Ensayo sobre la Historia Natural de Chile de Juan Ignacio Molina, Bolonia 1810. Traducido por Jaramillo. Ediciones Maule. Santiago de Chile, 1987.

6) “Plantes Médicinales du Chili”, Murillo.  Exposición Universal de París. Sección Chilena. 1889.

7) “Botánica Médica Nacional, o sea, Plantas Medicinales de Chile”, Guajardo. Imprenta Nacional. Santiago de Chile, 1890.

8)Plantas Medicinales”, Montes, Wilkomirsky y Valenzuela. Ediciones U. de Concepción. Concepción, 1992.

9) “Plantes Médicinales du Chili”. Murillo. París, 1889.

10) “Chile, Nuestra Flota Útil”,  Montenegro. Ediciones U. Católica de Chile. I edición. Santiago de Chile, 2000.

11) “Guía Práctica de Plantas Medicinales”, Martínez. Ediciones Natura. I edición. Santiago de Chile, 2002.

Otros títulos revisados:

 La Salud por medio de las Plantas Medicinales”, Zin y Weiss. Editorial Don Bosco. VIII Edición. Santiago de Chile, 2001.

Árboles Nativos de Chile, guía de reconocimiento”, Donoso. Ediciones Marisa Cúneo. V edición. Santiago de Chile, 1991.

La  Salud por las Plantas Medicinales”, Olavarrieta. Editorial Cultura. Santiago de Chile, 1945.